Publicado en http://www.buzos.com.mx/399/df.html
JOSUÉ LUGO / EDGAR GARDUÑO

Las noches son tan largas como su agonía. No saben si al amanecer podrán avizorar un día nuevo y si sus oídos escucharán los regaños y burlas de los guardias. No pueden ser profetas para adivinar si sus vidas continuarán o algún enemigo se arrancará ante la indiferencia de las autoridades. Son muchos; si falta uno, pocos o quizá nadie se dará cuenta.
Con un dejo de tristeza recuerda aquellos días en que dormir era un privilegio: “éramos como 37, sólo cinco personas tenían el derecho de dormir. Los demás le hacíamos como podíamos: en el piso, en la taza del baño, parados, incluso, algunos se amarraban en las rejas de la celda para no caerse”, comenta a buzos, Luis Álvarez, quien fue aprehendido en el año 2006 por robo agravado.