Publicado en Buzos de la Noticia
Luis Josué Lugo
En lo que va del año, se han contabilizado 80 enfrentamientos entre elementos del Ejército y narcotraficantes. Una cifra muy alta si se considera que en 2007 sólo se registraron 14 y en 2008, 23. Así mismo, en 2010 han ocurrido 10 mil muertes como consecuencia de esta guerra, para el que viene, según el periodista e investigador José Reveles, habrá otros 15 mil. “Para que exista una idea de la magnitud de estas cifras, huelga decir que en todo el periodo de Vicente Fox, la cantidad de muertes fue de 9 mil”, apuntó en entrevista para buzos.

Fuente: www.eluniversal.com.mx
“México Unido contra la delincuencia” vaticinó que a los 30 mil muertos actualmente existentes por la guerra contra narcotráfico durante el sexenio de Felipe Calderón, se le sumarán 75 mil en los próximos dos años.
José Reveles mencionó que los daños colaterales provocados por los enfrentamientos entre narco y ejército han sido bien calculados por el gobierno federal; no es casualidad que desaparezcan y asesinen estudiantes, líderes obreros, revolucionarios… También puede tratarse de una medida electoral. “Lo peor es que esto apenas va empezando”, sentenció.
Ejército: corre peligro de corromperse
En palabras para buzos, el maestro de Ciencia Política por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Enrique Olivares, adujo que las bajas del ejército mexicano son dolorosas para la sociedad, “se puede proveer de nuevos elementos, pero no es el caso, representan más que simples muertos, reflejan el poderío de una fuerza ilegal como es el narcotráfico, dotado de instrumentos ofensivos superiores a los del ejército, eso es lo preocupante”, apuntó.
Para José Reveles, las filas del ejército corren el gran riesgo de corromperse, claro ejemplo de ello son “Los Zetas”, quienes operan como un grupo de sicarios que en su momento fueron militares mexicanos entrenados en Estados Unidos, para después ser comprados por la mafia. “Los soldados se corrompen, y dentro de las mismas filas del ejército, sirven como informantes y ayudantes del narco”, complementó el periodista.
Lucía Durán, en la Revista de Periodismo Preventivo, aseveró que en la lucha por imponer su hegemonía, los capos han corrompido a la mayoría de las corporaciones policíacas de las diferentes entidades, de ahí que los estados del norte de México enfrenten un grado tan alto de violencia.
Según la Agencia Federal de Investigación (AFI), el bajo salario que perciben los policías municipales -unos 150 euros mensuales-, así como su escasa preparación y coordinación los convierte en ‘presa fácil de los grupos delictivos de cualquier índole’. De igual modo, la Agencia Antidrogas Estadounidense (DEA) ha manifestado: ’las agencias policiales mexicanas son, con demasiada frecuencia, parte del problema, más que parte de la solución’.
De acuerdo con Reveles, escritor de cinco libros sobre el narcotráfico, entre los que destaca “El cartel incómodo”, otro peligro versa en la violación a los derechos humanos, como a los miembros del ejército los ocupan en áreas en las que no están preparados, no saben cómo responder ante determinadas situaciones, y por eso disparan a civiles. En ciudad Juárez, por ejemplo, hubo 4000 cateos, en donde los soldados “se despachaban con la cuchara grande”, hurtaron televisiones, radios, ropa, zapatos, de todo, lo que refleja una descomposición en las tropas debido a la rapiña. “En menos de 8 años, 150 000 elementos desertaron, lo peor es que muchos de ellos se incorporaron al narcotráfico”, sostuvo.
Estrategia contra el narcotráfico reprobada
Según Enrique Olivares, quien también es profesor de la UNAM, nadie conoce las estrategias del ejército, éste no las revela por seguridad nacional. Lo que sí puede evaluarse de ellas, es su éxito o fracaso, como es evidente, “en este caso no hay resultados, no han podido contra el narco, la lucha sigue, es un total fracaso”, profirió.
La estrategia del ejército para combatir al narcotráfico es errónea, hay una inteligencia dentro de las filas del ejército, pero es más para espiar que para ubicar narcos. Parece que quien más ha dado resultado es la marina, ya que el tráfico más fuerte de droga es por mar, la captura de los Beltrán Leyva y la muerte de Tony Tormenta lo manifiestan, sin embargo, son puras estrategias mediáticas, pues el problema no se ha combatido de fondo. “El ejército mexicano posee una pésima estrategia para combatir al narco, lo que sí hace, es abolir todos los movimientos que están en contra del gobierno federal, desde guerrillas, hasta organizaciones ciudadanas”, marcó Reveles.
Buzos (b) ¿Por qué si se sabe que la estrategia contra el narcotráfico no surtido los efectos deseados por el gobierno federal, se sigue usando al ejército en esta lucha?
José Reveles: Se trata de una estrategia dictada desde Estados Unidos, ellos obligan a que el gobierno federal combata al narco con el ejército, sin que Felipe Calderón muestre la menor oposición. Su interés reside en alejar de su territorio los conflictos, “mejor que suceda en México, no en Estados Unidos”, piensan.
Respondiendo a ese mismo cuestionamiento, Enrique Olivares marcó que la lucha contra el narcotráfico es un recurso para que Felipe Calderón se legitime, sin embargo, ha sido infructuosa. “Vale recordar que un presidente se legitima con resultados, los cuales, no se han dado en este caso. El presidente está reprobado. Hay una ausencia de idea política y falta de voluntad para gobernar conforme al interés de la sociedad”, mencionó.
Sociedad con miedo y desprotegida
Reveles, quien también es experto en derechos humanos, punteó que en la lucha contra el narcotráfico se está aplicando la “doctrina del shock”, en la cual, conviene tener a los habitantes con miedo para que sean más proclives a aceptar las medidas políticas (aunque sean impopulares). Así mismo, la lucha oculta los nexos entre narcotráfico y gobierno.
De igual modo, el periodista aceptó que los muertos resultantes de la lucha entre narcotraficantes y militares le convienen al ejército federal, por eso hacen pasar a jóvenes y personas inocentes como sicarios. “Entre más sean es mejor, el propio gobierno ha corregido las cifras, aduciendo que están mal, que son más los muertos”. Esta es una forma de prevenir a la sociedad civil de lo que puede sucederle si se manifiesta en contra de las estructuras de poder, una excelente forma de controlar a la población mexicana.
A decir de Olivares, el ejército debería estar por encima de cualquier organización delictiva, ya que se trata del principal aparato del Estado, sin embargo, se han tenido que replegar ante el narco, muestra de que está ganando una fuerza ilegal. La subordinación del Estado al narco, se traduce en vulnerabilidad de la sociedad, pues se encuentra desprotegida.
La función del ejército es defender la soberanía del país ante cualquier agresión, esto muestra que si hoy hubiera una guerra contra otro país, su eficacia sería insuficiente. Hay falta de estrategia y consistencia, “el país está a merced de un ataque externo”, aludió Olivares.
Soluciones
La solución reside en atacar al narcotráfico con toda la fuerza del Estado, sin que sea un discurso falso, ya que se trata de un problema contra la sociedad. Como aduciría Aristóteles: “se debe beneficiar al todo por la parte.” El gobernante debe conservar al todo: política, moral y jurídicamente, por ello no se puede tolerar un grupo delictivo como el narcotráfico, que es un enemigo social. El Estado no puede convivir con dos partes enemigas, es necesario extinguir a la parte para que se beneficie al todo. Sin embargo, el gobierno no tiene intención de actuar a favor de la sociedad”, espetó Olivares.
Para Ricardo Rocha, columnista del diario El Universal, “lo que se requiere es un cambio de estrategia de 180 grados: que sean policías y no el ejército quienes enfrenten a los sicarios; que se investiguen orígenes y destinos en la ruta de los montos gigantescos de dinero; y que se haga una limpia a fondo de los infiltrados del narco en los gobiernos y los cuerpos policiacos (…) Desde hace tiempo los Nobel de Economía y de Literatura Friedman y García Márquez —a los que se han sumado otras inteligencias tan lúcidas como Fuentes, Vargas Llosa y Galeano— coinciden en afirmar que una legalización paulatina e inteligente es la única arma efectiva contra los cárteles. Esa sí sería audacia”, mencionó.
Para Reveles, quien pertenece a los fundadores del semanario Proceso, esta guerra tiene fecha de caducidad, pues actualmente Estados Unidos inicia un proceso de despenalización de las drogas, que culminará con su inclusión dentro de la sociedad norteamericana. “Sería absurdo, que mientras en Estados Unidos las drogas ya fueran legalmente aceptadas, en México se sigan matando militares, habitantes y sicarios”, abundó.
La solución inmediata, según el premio nacional de periodismo en 2001, reside en atacar al lavado de dinero, la capacidad de comprar armas y personas por parte del narco y quitar la protección política a los grandes capos, pues “en el país incide más la fuerza de la delincuencia, que la del gobierno”, terció. En tanto no suceda eso, México seguirá padeciendo los efectos de una guerra sin sentido.